El curso, no solo está concebido para abordar todos los pormenores de la evaluación educativa, sino que exige cambios actitudinales y
académicos que trasciendan las prácticas anquilosadas del enfoque tradicionalista. Lo cual explica por qué el curso propende por la
estimulación de valores como: sensibilidad social, trabajo en equipo, rigor, pensamiento crítico e inquisitivo, puntualidad, proactividad y la
creatividad, que den cuenta de un deseo de crecimiento persona real, necesarios para cumplir con las responsabilidades propuestas.